El Rebumbio

El oro necesita joyeros

RCDEPORTIVO

Este miércoles el deportivismo se agitó cuando desde Abegondo se reportaron nuevos problemas físicos de Carlos Fernández. El delantero acudió a rematar el balón, sintió una molestia en la parte trasera de una de sus piernas y se retiró, de inmediato, al vestuario acompañado por uno de los doctores que hacen guardia con el equipo. Las horas transcurrieron sin que hubiese novedades oficiales porque las oficiosas ya dan por segura su ausencia en Pamplona y en la cita de la próxima semana contra el Extremadura. Y 27 horas después el club anunció en el tercer párrafo de su rutinario parte del estado físico-médico de la plantilla que el futbolista está pendiente de evaluación médica. Y añade a David Simón para que le haga compañía en la sala de espera.

El Deportivo se juega en los próximos dos meses en torno a 50 millones de euros, cantidad en la que se puede estimar, sin entrar en muchas honduras, la diferencia entre militar en Primera o en Segunda División debido a una serie de conceptos que empiezan por los derechos de televisión y transitan hacia patrocinios varios. Ya no hablemos de sentimientos. No conseguir los objetivos deportivos podría propiciar además recortes de todo tipo en el club, que conviene recordar que todavía lleva en su famosa mochila una deuda que supera los 80 millones de euros y que debe ir saldando. Por apuntar al más visible: sin ascenso no se completará la fachada del estadio de Riazor.

Carlos Fernández debería ser pieza esencial para caminar hacia el éxito. Es el mejor futbolista del equipo y además tiene una ambición y un carácter ganador esencial para contagiar al grupo en estos momentos, pero desde el pasado mes de diciembre encadena lesiones, imponderables a los que no siempre resulta sencillo poner freno por magníficos que sean los servicios que le rodeen.

Durante esta temporada tanto Natxo González como Carmelo del Pozo, dos recién llegados, deslizaron en público su perplejidad ante ciertos manejos en cuestiones médicas. El entrenador llegó a explicar que hubo futbolistas a los que un día vio salir por su propio pie de la ciudad deportiva y al siguiente llegar con muletas. Hubo lamentos por jugadores que parecían recuperados, que incluso comenzaron a ejercitarse con el grupo y que horas después debían recalar en el gimnasio. Quizás no sea casual ahora este palmario reconocimiento hacia el exterior de que, más de un día después, a Carlos Fernández no le haya visto un médico que dictamine de que tipo es su lesión muscular cuando un cadete del Sporting Coruñés ya habría tenido diagnóstico.

En todo caso el episodio alerta sobre graves deficiencias en un aspecto nuclear para el club que merecen una solución inmediata. Y entender quien debe buscarla y decidir. El kilo de delantero se cotiza más caro que el del oro. Y si se estropea necesita que la joyería siempre esté abierta.


Editado a las 20:11 horas: El Real Club Deportivo se ha puesto en contacto con el autor del artículo para matizar que Carlos Fernández fue sometido a pruebas médicas apenas una hora después de retirarse del entrenamiento del miércoles y que se está a la espera de nuevas evaluaciones para definir un diagnóstico. En todo caso, apuntan, el jugador ya ha iniciado tratamiento de fisioterapia para tratar de acortar los plazos de su recuperación.

 

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