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¿Por qué es este el peor año para caer a Segunda B?

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El Deportivo tiene por delante once jornadas para esquivar una hecatombe. Caer a Segunda B siempre ha sido un desastre, categoría siempre identificada como un pozo en el que resulta sencillo estancarse y, en el mejor de los casos, un duro purgatorio que pasa una onerosa factura económica. Pues este año el panorama aún es peor. La remodelación prevista en esa catacumba propiciará que tras la próxima campaña la mayoría de sus equipos caigan a dos divisiones de distancia de la de plata, un negrísimo nubarrón a evitar. Y en todo caso lograr un eventual regreso a Segunda requerirá superar más emboscadas que nunca, con un formato de competición de subgrupos de corta duración que penalizará los errores más que nunca y se abre a las sorpresas.

La campaña 2020-21 empezará en Segunda B, si las emergencias sanitarias no lo impiden, el próximo mes de septiembre con 100 equipos en liza distribuidos en cinco grupos. Nadie desciende este año y subirán 20 equipos de Tercera (Galicia tiene garantizado al menos un pase entre Compostela, Arosa, Ourense CF y Barco). Cada uno de los cinco grupos tendrá dos subgrupos de diez equipos que se seleccionarán por proximidad geográfica (concepto que en la categoría se muestra cada año bastante laxo).

A partir de ahí el formato de la competición no permitirá errores. Se jugará una primera liguilla de 18 jornadas (ida y vuelta contra nueve rivales) en la que tan sólo los tres primeros se asegurarán el pase para luchar en una segunda fase de la temporada. Será entonces, con un formato por definir pero que sería similar a un play-off, cuando los treinta clasificados en los diez subgrupos se jugarían el ascenso a Segunda A.

Una nueva tercera categoría

Los 26 restantes, se quedarían con la pedrea, sustancial para muchos, del billete a la nueva Segunda B Pro, que se comenzaría a jugar en la temporada 21-22 con dos grupos de veinte equipos. Se les sumarían los cuatro equipos que desciendan en Segunda la próxima campaña y quedarían diez plazas por dilucidar que se disputarían los equipos encuadrados en la cuarta, quinta y sexta plaza en los subgrupos iniciales. Los veinte que no las consigan, que podría llegar a ser un equipo apenas superado por tres rivales en la fase inicial, estarían en el verano de 2021 en el cuarto escalón del fútbol español, a dos categorías de distancia de Segunda A.

El plan está a punto de aprobarse después de que se descartase su adopción inmediata. Se discute, en todo caso, que a medio plazo la Segunda B Pro acabe por conformarse en un único grupo. El objetivo ya mismo es crear una división para equipos con aspiraciones que quieren captar inversiones, patrocinios y derechos de televisión en una competición de mayor nivel no sólo deportivo. Incluso se apunta, aunque estén bajo el paraguas federativo y no el de La Liga, que existirán controles económicos similares a los que promueve Javier Tebas. Caer a esa nueva categoría a partir de 2021 sería menos traumático de lo que era hasta ahora descender a Segunda B, pero no hay peor año para hacerlo que en 2020, justo cuando se la juega el Deportivo.

A día de hoy la Segunda B es una barra libre en la que aún se pueden intuir rastros de economía sumergida y el ejemplo en los países de nuestro entorno muestra que España es, con ochenta equipos ahora y cien dentro de unos meses, el que más equipos alberga en su tercer escalón futbolístico. Sólo se asemeja en Italia la Serie C, que agrupa a 60 escuadras. En Francia, la Ligue National tiene 18, en Alemania la 3. Liga junta a 20 (entre ellas clásicos con pasado reciente en la máxima categoría como Duisburgo, Munich 1860, Kaiserslautern, Bayer Uerdingen o Eintracht Braunschweig) y la League One inglesa se sostiene con 24 contendientes con la heráldica de Coventry, Portsmouth, Sunderland o Ipswich Town.

El optimismo, el peso de la historia, del plantel y las previsiones del asesor Richard Barral, invitan a pensar que el Deportivo no se verá inmerso en este monumental lío. Pero tampoco puede descartarse que el club blanquiazul pueda encontrarse a partir de septiembre, por ejemplo, en un subgrupo gallego-asturiano que albergase a Coruxo, Pontevedra, Racing, Compostela, Celta B, Langreo, Oviedo B, Sporting B y Marino de Luanco.

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