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Martí encuentra el brillo natural de Edu Expósito

R.C. DEPORTIVO

Para darle valor colectivo al doble pivote de esfuerzo que tanto le agrada a Martí hay que tener los hombres adecuados. Edu Expósito es quizás el futbolista al que mejor le ha sentido la llegada del entrenador balear, porque ahora brilla, pero en natural. El caso del exjugador del Fabril es la definición perfecta de tirar abajo la puerta de un primer equipo. Ya en el filial blanquiazul iba sobrado, como se dice en términos de plata, pero su rendimiento con “los mayores” era otro factor que debía demostrar. Vaya si lo ha conseguido. No solo eso, sino que Expósito ha cumplido en prácticamente todas las variables del centro del campo de las que ha sido responsable. Ahora Martí lo ha colocado en el mediocentro puro, un lugar que nunca probó con Natxo González, y ha ayudado a dar estabilidad a un centro del campo que antes sufría cambios cada dos por tres.

Edu ha encontrado el equilibrio entre manejo de pelota, llegada y sacrificio defensivo. Ahora, literalmente, lo hace todo bien. En Soria marcó un gol de los que le gustan, de tirar desde lejos, y solo lo deslegitimó el árbitro. En Zaragoza, por otro lado, se disfrazó de asistente en el tanto de Pedro Sánchez. Contra el Cádiz, directamente, se convirtió en el gran punto de inflexión de todas las jugadas combinativas del Deportivo. Un balón a Edu Expósito era un balón con productividad garantizada. Antes ya lo hacía lo suficientemente bien como para llamar la atención de equipos de Primera División, pero ahora es otra cosa. Incluso mejor.

Expósito no había jugado en el mediocentro puro hasta la victoria del Dépor en Soria

Martí es el responsable de que el ex de la Damm brille en el mediocentro, pero la utilización que le dio en sus primeros dos partidos como director del Dépor no tiene nada que ver con la de ahora. Ante Osasuna el balear colocó a Expósito en banda, probablemente el puesto que menos tiene que ver con sus cualidades, y se notó. El siguiente partido fue la debacle ante el Extremadura, con una nueva probatura de Martí y un resultado colectivo desastroso. El día del Numancia fue el punto de inflexión. El técnico puso a “los buenos” en ataque y a Expósito donde mejor sabe jugar. El partido acabó en victoria, igual que el de Zaragoza. Contra el Cádiz, el Dépor no sacó los tres puntos de milagro.

Si algo ha logrado Martí es acercarse, poco a poco, a la implantación de un once fijo. Esa fue, sin duda, una de las asignaturas pendientes de Natxo González. El vasco se acostumbró a utilizar a Edu en uno de los vértices laterales de su famoso rombo, y en el 4-3-3 que implantó para recibir al Albacete también ocupó uno de los puestos más escorados a banda dejando el puro a Bergantiños, Didier o Mosquera.

El otro es Álex Bergantiños

El cada vez más famoso doble pivote de esfuerzo también tiene otro miembro, y Martí ha decidido que sea Álex Bergantiños. Edu brilla, pero una parte de su gran rendimiento también tiene la firma del centrocampista coruñés, encargado de las tareas puramente defensivas y tácticas. Eso permite al exfabrilista soltarse más si cabe con el balón, sin tener que estar tan pendiente de “correr hacia atrás”. Pocas cosas parecían indicar la participación casi fija de Bergantiños en los onces de Martí, porque en su primer partido todo se balanceaba hacia el protagonismo definitivo de Pedro Mosquera. No fue así. Mosquera, de hecho, ha vuelto a desaparecer de las titularidades. También lo ha hecho Didier Moreno, que desde la que gozó ante el Extremadura no ha vuelto a disfrutar ni siquiera de una convocatoria. Vicente Gómez, por otro lado, ya no es aquel titular indiscutible de Natxo González. Pocas veces es utilizado incluso de suplente, pero a Martí hay que reconocerle una cosa: que su idea, poco a poco, funciona con Edu y Álex en el doble pivote.

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